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Medicina Preventiva, Nutrición

No basta solo con correr

“El corredor que sólo corre, está más expuesto a lesiones”

 El motivo es que trabajar siempre los mismos grupos musculares (protagonistas) olvidando los músculos que no actúan en la carrera (antagonistas) provocan desequilibrios que desencadenan lesiones. Si el corredor pretende bajar peso, hay que añadir algunas consideraciones:  

Cuando hablamos de gasto calórico lo podemos enfocar a un ejercicio cardiovascular que son ejercicios rápidos con lo que podemos llegar a quemar muchas más grasa de la que nosotros buscamos.

La cultura popular ha aceptado como una máxima incuestionable que hacer ejercicio adelgaza. La obsesión por perder esos kilos de más ha hecho que los gimnasios estén a rebosar, pero paralelamente se ha incrementado el porcentaje de españoles con sobrepeso hasta alcanzar al 50% de la población, mientras que en 1998 era del 35%, según los datos del Ministerio de Sanidad. El problema parece estar en la comida porque el apetito se dispara tras hacer deporte. Entonces, ¿hacer ejercicio físico impide perder peso?

Diversos estudios recientes han desmitificado la importancia del deporte para adelgazar, si bien subrayan sus beneficios para salud, sobre todo para la prevención de toda clase de enfermedades. El catedrático de diabetes y metabolismo en Universidad de Luisiana, Eric Ravussin, refuerza estas corrientes afirmando que “hacer deporte con el objetivo de perder peso es una decisión bastante inútil”.

“La pérdida de grasa corporal aumenta la necesidad posterior de aporte calórico”

El problema se centra en que, si bien el ejercicio físico sirve para quemar calorías, tiene una consecuencia secundaria: estimula el hambre. La pérdida de grasa corporal es proporcional a la necesidad de aporte calórico. Es decir, cuánta más grasa se queme haciendo deporte más calorías se ingerirán a posteriori.

El director del centro de investigación sobre nutrición y actividad física de la Universidad de Harvard, Steven Gortmaker, lo explicaba así: “Las personas más activas físicamente tienen más hambre e ingieren más calorías”. Este profesor que ha estudiado la obesidad en los niños llama la atención sobre la instalación de restaurantes de comida rápida en los colegios. “Es como una conspiración porque si un niño quema unas 50 calorías corriendo durante el recreo, luego entrará al restaurante e ingerirá diez veces más de calorías”.

Se come más de lo que se quema

Otro estudio del doctor Kendrin Sonneville, publicado en el International Journal of Obesity, concluyó que después de correr se ingieren 100 calorías más que las que se han quemado. El deporte no ayuda necesariamente a perder peso, sino que dependiendo de cada persona y del régimen alimenticio que esté llevando a cabo, todavía complicará más su objetivo de adelgazar.

Cuando envejecemos, perdemos masa muscular y tendemos a acumular grasa corporal”, explica la coautora del estudio Rania Mekary, de la Escuela de Salud Pública de Harvard.

Si sólo realizas actividades aeróbicas, como el running  o el jogging, terminarás perdiendo grasa, pero también masa muscular”.

Lo importante es, en dicho caso, reforzar nuestros músculos a través del levantamiento de pesas o del entrenamiento de resistencia, para garantizar que nuestra masa muscular no decrece significativamente.

Realizar entrenamiento de resistencia o, de forma más ideal aún, combinarlo con el ejercicio aeróbico, puede ayudar a los adultos de una edad avanzada a reducir la grasa abdominal al mismo tiempo que se incrementa o se preserva la masa muscular.

Si bien no hay ninguna razón que explique exactamente por qué el ejercicio anaeróbico produce tal efecto en el organismo, se sugiere que quizá se deba a un fenómeno conocido como consumo de oxígeno post-ejercicio.

El entrenamiento anaeróbico provoca que la tasa de metabolismo se mantenga alta durante dos días después del ejercicio, lo que conduce a una mayor quema de grasa, puesto que el cuerpo necesita oxígeno para eliminarla.

Uno de los estudios en los que se ha comprobado la ineficacia del deporte para adelgazar fue el elaborado por el doctor Timothy Church, director de medicina preventiva en el Pennington Biomedical Research Center.

En la investigación participaron medio centenar de mujeres con sobrepeso que se dividieron en dos grupos, uno al que se le asignó un entrenador personal durante seis meses y otro cuyos integrantes mantuvieron sus rutinas habituales. Los hábitos alimenticios de ambos grupos no se modificaron. El resultado fue que ninguna de las mujeres perdió una cantidad significativa de peso, indiferentemente del grupo al que pertenecían.

 “Después de correr se ingieren 100 calorías más que las que se han quemado”  

La escasez de resultados respecto a la pérdida de grasas se debe a que la mayoría de mujeres que les tocó el grupo en el que realizaron ejercicio durante seis meses comieron más que antes de empezar el experimento. Además, también se comprobó que las participantes de este grupo se volvieron mucho más sedentarias durante su tiempo libre, debido al cansancio provocado por el ejercicio físico.

El auge de los gimnasios parece que ha sido correlativo al aumento del sedentarismo en las actividades cotidianas, lo que se explicaría por el gasto energético sufrido durante la actividad física.

Es preferible subir las escaleras a pie que correr

Otros estudios también ponen en tela de juicio la excesiva importancia que se le ha dado al gimnasio como único lugar para hacer ejercicio. El resultado es que el ejercicio distribuido durante todo el día, como subir escaleras, limpiar o hacer la cama tienen los mismos efectos, o incluso mejores, que correr durante media hora.

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Lo que no tendría sentido es ir al gimnasio durante 30 minutos al día y el resto del tiempo estar sentado sin apenas moverse. Una contradicción que hace a la gente machacarse en el gimnasio para luego llegar a casa y coger el ascensor en lugar de subir las escaleras a pie. Esta es la conclusión a la que ha llegado Rudolf Berthoud, neurobiólogo del centro de investigación biomédica de la LSU de Pennington, que tras estudiar durante 20 años el metabolismo de la personas, ha concluido que a la hora de quemar calorías es más eficaz realizar ejercicios distribuidos durante todo el día que concentrarlos en el tiempo.

 Es más beneficioso distribuir la actividad física que concentrarla en un corto periodo de tiempo

Los psicólogos Marcos Muraven y Roy Baumeister ya advertían en un artículo publicado en el año 2000 en la revista Psychological Bulletin que cuanto más deporte se haga menos fuerza de voluntad se tendrá para mantenerse a régimen o hacer otras actividades físicas. “Si corres durante una hora, el autocontrol se debilitará proporcionalmente”. Por ello, será más probable que después de hacer ejercicio se coma un plato con alto contenido calórico en lugar de una ensalada.

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Referencias

http://www.saboresytexturas.com/wp/recipe-items/osobuco-la-milanesa/

 

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