Medicina Deportiva, Medicina Preventiva

El ejercicio de alta intensidad podría dañar los intestinos

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La hidratación y una ingesta adecuada de alimentos podrían ayudar a prevenir los problemas intestinales

No piense que la incomodidad estomacal durante el ejercicio es una parte “normal” del proceso. Una nueva investigación sugiere que el ejercicio vigoroso excesivo podría conducir a daños intestinales.

“La respuesta al estrés del ejercicio vigoroso prolongado desactiva la función intestinal”.

“La redistribución del flujo sanguíneo del intestino a los músculos que trabajan, crea una lesión en las células intestinales que podría conducir a la muerte celular, permeabilidad intestinal y respuestas inmunitarias sistémicas debido a que las bacterias intestinales entran en la circulación general”, añadió Costa, investigador principal en el departamento de nutrición, dietética y alimentos de la Universidad de Monash, en Australia.

Los investigadores observaron que el riesgo de lesiones y una función deteriorada en el intestino parece aumentar junto con la intensidad y la duración del ejercicio.

El problema se conoce como síndrome gastrointestinal inducido por el ejercicio. Los investigadores revisaron ocho estudios ya realizados que observaron el tema.

Dos horas parecieron ser el umbral, dijeron los investigadores. Tras dos horas de ejercicio de resistencia continuo cuando se alcanza el 60 por ciento del nivel máximo de intensidad del individuo, podría ocurrir un daño intestinal. Costa dijo que los ejemplos de ejercicio de ese tipo incluyen correr y andar en bicicleta.

Apuntó que el estrés por el calor parece ser un factor de exacerbación. Las personas con una predisposición a las enfermedades o los trastornos gastrointestinales podrían ser más susceptibles a esos problemas de salud relacionados con el ejercicio, añadió.

La Dra. Elena Ivanina es gastroenteróloga principal en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York no participó en la investigación, pero revisó el estudio. Dijo que el flujo sanguíneo normal a los intestinos mantiene las células oxigenadas y sanas, garantizando un metabolismo y un funcionamiento adecuados.

Si el intestino pierde un flujo sanguíneo significativo durante el ejercicio, esto puede conducir a una inflamación que daña al revestimiento protector del intestino.

Con un sistema gastrointestinal (GI) debilitado, las toxinas del intestino pueden llegar a la circulación sistémica, el llamado fenómeno de la “permeabilidad intestinal“, advirtió Ivanina.

Pero subrayó que se ha mostrado que el ejercicio en moderación tiene muchos beneficios protectores para los intestinos.

“En concreto, a través del ejercicio, los pacientes pueden mantener un peso saludable y evitar las consecuencias de la obesidad“, planteó.

 La obesidad se ha asociado con muchas enfermedades GI, como la enfermedad de la vejiga, la enfermedad del hígado graso, la enfermedad del reflujo gastroesofágico (ERGE), y el cáncer de esófago, de estómago, de hígado y de colon. La actividad física regular moderada también reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y depresión.

Prevención

Para prevenir los problemas intestinales relacionados con el ejercicio, Costa aconsejó mantener la hidratación durante toda la actividad física, y quizá consumir pequeñas cantidades de carbohidratos y proteína antes y durante el ejercicio.

Ivanina dijo que unas medidas preventivas podrían ayudar a mantener los problemas abdominales a raya. Incluyen descansar y beber suficiente agua. También sugirió hablar sobre cualquier síntoma con un médico para asegurar que no haya ningún trastorno gastrointestinal subyacente.

Costa recomendó que las personas hagan ejercicio dentro de su zona de confort. Si tiene dolor estomacal o abdominal, “es señal de que algo no anda bien”, dijo.

Los individuos con síntomas de problemas intestinales durante el ejercicio deben ver al médico.

Los autores del estudio desaconsejaron tomar antiinflamatorios no esteroides, como el ibuprofeno (Advil, Motrin) o el naproxeno sódico (Aleve), antes de hacer ejercicio.

Costa señaló que hay evidencias emergentes de que una dieta especial, llamada dieta baja en FODMAP, antes de realizar un entrenamiento duro y participar en alguna competencia podría reducir los síntomas intestinales. FODMAP es la sigla en inglés de oligosacáridos fermentables, disacáridos, monosacáridos y polioles. Los FODMAP son tipos específicos de carbohidratos (azúcares) que llevan agua al tracto intestinal.

La International Foundation for Functional Gastrointestinal Disorders sugiere consultar a un dietista familiarizado con las dietas bajas en FODMAP. Iniciar una dieta como esta por cuenta propia puede resultar difícil, según la fundación.

Costa también dijo que no hay evidencias claras de que los complementos dietéticos (como los antioxidantes, la glutamina, el calostro bovino y/o los probióticos) prevengan o reduzcan los problemas intestinales asociados con el ejercicio.

Los resultados del estudio aparecen en una edición reciente en línea de la revista Alimentary Pharmacology and Therapeutics.

FUENTES: 

Ricardo Costa, Ph.D., senior lecturer and researcher, department of nutrition, dietetics and food, Monash University, Notting Hill, Australia; Elena A. Ivanina, D.O., M.P.H., senior gastroenterology fellow, Lenox Hill Hospital, New York City; June 7, 2017, Alimentary Pharmacology & Therapeutics

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=91023&uid=439794&fuente=inews

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