Pediatría

El resfriado en el bebé

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Los resfriados son bastante frecuentes en bebés y niños. También en adultos. Son infecciones e inflamaciones de las vías respiratorias altas (garganta, nariz, tráquea).

 Las causas habituales son diversas variedades de virus.

La mayoría de los contagios se producen por el aire que respiramos y cuando tocamos una superficie contaminada por el virus.

Los síntomas habituales suelen ser:

– Moco nasal (al principio claro y transparente, luego, quizá más espeso).

– Obstrucción nasal (el bebé tiene dificultad para respirar por la nariz).

– Tos (especialmente cuando el bebé se acuesta).

– Fiebre: ausente o moderada (no suele pasar de 38,5º).

– Dolor de garganta leve (al tragar y/o al toser) aunque los bebés no lo dicen.

El hecho de que las fosas nasales del recién nacido sean más estrechas y su sistema inmunológico esté aún inmaduro los hace un blanco perfecto para los resfriados y los catarros en el bebé. Pero sus defensas se fortalecen en cada encuentro con un nuevo virus, pues aumenta su inmunidad. Aunque no hay que hacerse ilusiones: hay unas 250 clases de rinovirus susceptibles de enfermarle por un período medio de una semana. Los bebés pueden padecer entre siete y diez resfriados al año

Todo empieza con un simple estornudo. El bebé moquea y se le tapa la nariz. Las secreciones se espesan. Luego se le irrita la garganta. Puede aparecer fiebre y tos, generalmente por la noche. Así es el guión, siempre idéntico, que se repite desde que asoma el otoño y a lo largo del invierno. Afecta a todos los niños, sin excepción.

Hasta los 6 meses, el bebé está libre de enfermedades leves, pues recibe anticuerpos a través de la placenta, y la leche materna también aporta anticuerpos contra las enfermedades y es la mejor vacuna. Pero a medida que pasan las semanas, su cuerpo tiene que ir aprendiendo a defenderse solo.

Debido a la inmadurez de sus defensas naturales, tu pequeño está especialmente expuesto a las infecciones. Calcula que puede padecer entre siete y diez episodios de resfriados o rinofaringitis al año. Pero no te preocupes, estos episodios infecciosos no son “nocivos” para tu bebé. Incluso contribuyen a la maduración del sistema inmunitario, que no termina, más o menos, hasta los 6 años. Las infecciones irán disminuyendo progresivamente.

¿ Cómo despejar la nariz de un bebé, cuando esté resfriado ?

Los adultos podemos sonarnos la nariz y, si es preciso, respirar por la boca; sin embargo, los bebés no pueden limpiarse la nariz y, cuando están mamando del pecho o chupando del biberón, deben respirar a través de ella, o al menos intentarlo. Por cierto, la lactancia no debe interrumpirse porque la madre esté resfriada.

Tu bebé tiene una gran desventaja: respira esencialmente por la nariz. Si la tiene tapada, debes librarle de las secreciones. Despéjale repetidamente la nariz. Para ello, debes humidificar abundantemente los orificios nasales con dosis de agua de mar o suero fisiológico para drenar y eliminar las mucosidades.

Repite la operación dos o tres veces al día, preferiblemente antes de las comidas. Un consejo: tumba al bebé de espaldas, ligeramente ladeado, y ponle un cojín debajo de la cabeza. Introduce la cánula en el orificio nasal superior. Aprieta brevemente dirigiendo el chorro en posición horizontal. Las secreciones tienen que salir por el orificio contrario. Repite la operación con la otra fosa nasal. Por último, aspira las secreciones con ayuda de un aspirador nasal.

Reacciona ante el primer estornudo

La promiscuidad favorece el intercambio de gérmenes. Por eso, los niños que van a la guardería tienen más probabilidades de entrar en contacto con virus y bacterias. Lo mismo ocurre con los bebés de familias numerosas o con los que se reúnen en casa de una puericultora que cuida de varios niños a la vez.

Cuantos más resfriados leves u otras patologías respiratorias padezca tu bebé, más anticuerpos almacenará. Dentro de dos o tres años, cuando empiece la educación preescolar, estará prácticamente inmunizado contra todos los microbios. En cambio, si el bebé permanece al cuidado en casa, cuando empiece el colegio tendrá que defenderse de las enfermedades.

De modo que no lleves a tu hijo al pediatra al primer estornudo. En caso de infecciones virales, como el resfriado, los antibióticos no sirven de nada.  Incluso tienen una desventaja: destruyen la flora bacteriana que protege la nariz y la garganta, favoreciendo así las resistencias.

La simple rinitis desaparece de forma natural al cabo de unos días, cuando el organismo ha fabricado los anticuerpos y las células defensivas han atacado al microbio responsable. Ten un poco de paciencia. Siempre estás a tiempo de acudir al médico si aparecen síntomas preocupantes: fiebre alta, llantos, vómitos, problemas respiratorios o cambios de comportamiento (hay que preocuparse si un niño deja de jugar o de sonreír cuando ya le ha bajado la fiebre).

En este vídeo, hay más información sobre mocos y flemas.

Resfriado: higiene y vitaminas

Ningún bebé se libra de los resfriados. Dado que es inevitable que la situación se presente cada cierto tiempo, al menos puedes limitar lo peor e impedir las recaídas.

–  Evita los ambientes demasiado sobrecalentados o demasiado secos que agravan la irritación de las mucosas.
Mantén la temperatura de las habitaciones alrededor de 19-20 ºC, es más que suficiente, y no abrigues demasiado al bebé, sobre todo si tiene fiebre. Y, por supuesto, no fumes: está demostrado que el tabaquismo pasivo favorece las infecciones ORL (otorrinolaringológicas) recurrentes.
Evita en todo lo posible que el bebé se canse. Para ello no lo dejes demasiado tiempo en la guardería. Cuanto más en forma esté, mejor reaccionará contra los invasores.
Aliméntalo de forma equilibrada, así luchará mejor contra las infecciones. Comprueba que recibe un aporte adecuado de vitaminas C, A y E y de hierro. Para ello, sus menús deben basarse en la leche enriquecida de segunda edad y luego en la leche de crecimiento, a los que hay que añadir progresivamente verduras y fruta cruda en cada comida.
Presta especial atención a la higiene. Sus deditos transportan todo tipo de virus y bacterias.
Controla los niveles de hierro del niño. Si está pálido o se vuelve apático, puede ser por falta del mismo. La carencia de hierro es bastante frecuente cuando se han encadenado varios episodios de ORL. Puede que tu hijo necesite un suplemento para ayudarlo a luchar contra las enfermedades infecciosas. Pide consejo a su médico.
– Por último, debes saber que la ablación de las vegetaciones no es ninguna panacea. Se realiza para prevenir complicaciones, pero no tiene ningún efecto sobre la frecuencia de las rinofaringitis.

Aunque la mayoría de los resfriados no presentan complicaciones serias en los niños, sí pueden preocupar bastante a quienes los cuidan y están entre los motivos principales para ir al médico. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) no recomienda las medicinas de venta sin receta para tratar el resfriado y la tos en niños menores de 2 años. En los bebés y los niños menores de 2 años, estas medicinas pueden tener efectos graves y potencialmente mortales.

Un resfriado es autolimitado y los pacientes mejorarán por sí solos en una o dos semanas, sin necesidad de tomar medicamentos. En los niños mayores, algunos medicamentos de venta sin receta pueden ayudar a aliviar los síntomas, pero no alterarán el curso natural del resfriado ni harán que desaparezca más rápido.

Algunos consejos a tener en cuenta

Si el tapón nasal del bebé dificulta seriamente su alimentación y su sueño se puede usar suero fisiológico (no precisa receta médica) para mejorar su respiración.

Nunca hay que usar gotas vasoconstrictoras: alivian de inmediato, pero tienen efecto rebote y en poco tiempo la mucosa está más inflamada que antes.

Las gotas y sprays descongestivos tampoco se aconsejan para menores de seis meses; y aunque los hayan cumplido, lo mejor es que sea su pediatra quien recete el producto más indicado.

No se debe elevar la cabeza del bebé colocando una almohada para tratar de mejorar su respiración en el sueño. Puede crear un peligroso hueco a través del cual podría rodar. Es mejor elevar la cabecera de la cuna metiendo algo debajo del colchón.

Si las secreciones nasales son espesas se pueden extraer con un aspirador nasal. Lo ideal es hacerlo 30 segundos después de administrar las gotas de suero, cuando la mucosidad esté disuelta.

FUENTES:

https://www.fda.gov/ForConsumers/ConsumerUpdates/ucm423450.htm

https://www.conmishijos.com/salud/enfermedades/el-resfriado-del-bebe-un-mal-necesario/

https://www.serpadres.es/bebe/9-12-meses/articulo/que-hacer-bebe-resfriado-catarro

https://www.elbebe.com/salud/resfriados-bebes-ninos

https://www.guiainfantil.com/articulos/salud/enfermedades-infantiles/consecuencias-de-la-acumulacion-de-mocos-y-flemas-en-ninos/?utm_source=newsletter&utm_campaign=newsletter56&utm_term=text5/

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