Food photograph designed by Jcomp - Freepik.com
Nutrición

Beneficios para la salud de una dieta hipoglucémica

Una dieta rica en el tipo de carbohidratos que mantienen un nivel estable de azúcar en la sangre es mejor que una baja en grasas convencional para la reducción de enfermedades cardiacas y diabetes, de acuerdo con un nuevo estudio.

Los investigadores compararon una dieta rica en carbohidratos con un bajo índice glucémico (el tipo que estabiliza el nivel de azúcar en la sangre) con una dieta convencional baja en grasas que incluía carbohidratos y un alto índice glucémico.

La glicemia (o glucemia) es la cantidad de «azúcar» (en realidad de glucosa) en la sangre. Cuando estamos en ayunas, la glicemia es de 1 gramo de glucosa por litro de sangre más o menos.

Si se come un glúcido, este se trasforma en glucosa por medio de la digestión y genera  el aumento de la glicemia.

El nivel de la glicemia en la sangre es de importancia capital con respecto al tomar y perder peso. La glicemia que engendra la digestión engendra la secreción de una hormona: la insulina. Según la importancia esta hormona es susceptible de engendrar o no la pérdida de peso.

«Los carbohidratos con un bajo índice glucémico son absorbidos a través del intestino delgado y convertidos en glucosa en la sangre con una tasa mucho más lenta que la del índice glucémico elevado, resultando en un nivel de azúcar en la sangre más estable y una menor producción de insulina», dijo Mark A. Pereira, epidemiólogo de la Universidad de Minnesota. «Entonces esto podría contribuir en la prevención o control de la diabetes».

El estudio hecho por Pereira y su equipo aparece en la edición del 24 de noviembre del Journal of the American Medical Association.

En el estudio, aquellos que seguían la dieta hipoglucémica alcanzaron una mejoría en la presión arterial y en el nivel de grasas en la sangre, y su tasa metabólica de reposo (el índice en que el cuerpo quema energía o calorías en reposo) no se redujo tanto como en los de la dieta baja en grasas.

Pereira y sus colegas asignaron 39 adultos jóvenes obesos o con sobrepeso de 18 a 40 años, ya sea a una dieta hipoglucémica o a una baja en grasas. La dieta hipoglucémica obtuvo el 43 por ciento de las calorías de carbohidratos, el 27 por ciento de la proteína y el 30 por ciento de las grasas, dijo Pereira.

(Para efectos de la comparación, la dieta popular «Zone» (Zona), consiste en un 40 por ciento de calorías provenientes de las proteínas, un 30 por ciento de los carbohidratos y un 30 por ciento de las grasas. Los carbohidratos hipoglucémicos son recomendados).

Aquellos en la dieta baja en grasas obtuvieron un 65 por ciento de sus calorías de los carbohidratos, un 17 por ciento de las proteínas y un 18 por ciento de las grasas. Ambas dietas fueron restringidas en calorías para alcanzar una pérdida de peso del 10 por ciento.

Se proporcionó la comida a los sujetos de estudio. Los menús hipoglucémicos incluían comidas como avena no procesada, y pan de cebada o integral con granos enteros. Los menús de la dieta baja en grasas incluían alimentos de carbohidratos con un índice glucémico mayor, como avena instantánea, pan y arroz blanco.

El equipo de Pereira midió la presión arterial, la resistencia a la insulina (un indicador de la diabetes), grasas en la sangre y otros factores de riesgo para la diabetes y enfermedad cardiaca, antes y después de la pérdida del peso. «Generalmente, lo que encontramos en el estudio sobre las grasas en la sangre y la presión arterial, al igual que la resistencia a la insulina, es que la reducción de estos indicadores con la pérdida del peso fue el doble para el grupo en la dieta hipoglucémica comparado con el grupo bajo en grasas».

Ambos grupos promediaron la misma cantidad de pérdida de peso, la meta del 10 por ciento, pero los del grupo en la dieta hipoglucémica reportaron mucho menos hambre. Y la reducción de su índice metabólico de reposo, que normalmente disminuye durante la pérdida de peso, fue mucho menor para los de la dieta hipoglucémica.

«Para los del grupo de la dieta baja en grasas, el índice metabólico se redujo en 175 calorías por día», dijo Pereira. «Para el grupo de la dieta hipoglucémica, hubo una reducción de 95 calorías».

El nuevo estudio confirma lo encontrado en estudios anteriores, añadió Pereira. Mientras tanto, otro experto dijo que es difícil acreditar los resultados a la dieta hipoglucémica.

«Considero que es un estudio muy interesante», dijo Alice Lichtenstein, vocera de la American Heart Association y profesora de nutrición, ciencia y política en la Universidad de Tufts. «Sin embargo, no se puede determinar si el efecto se debe a la cantidad de glucemia o a una mayor alimentación baja en grasas». Lichtenstein hace referencia al hecho de que los menús hipoglucémicos permitían más grasas (alrededor del 30 por ciento) que aquéllos bajos en grasas, que solo tenían un 18 por ciento.

«Ciertamente, un numerosos estudios han demostrado que las dietas bajas en grasas no son óptimas para fomentar la pérdida de peso o reducir el riesgo cardiovascular«, añadió. Los estudios sobre la dieta hipoglucémica pueden ser mejores porque se trata de una grasa moderada, señaló.

Lichtenstein advirtió que las personas que tratan de perder peso y reducir el riesgo de enfermedades no deben obsesionarse mucho con la cantidad total de grasas o glucemia a costa de las calorías. El aspecto más importante es vigilar «el total de calorías e incrementar la actividad física«, concluyó.

Los azúcares de las frutas podrían acelerar la obesidad

Investigadores informan que la fructosa, ese tipo de azúcar presente en las frutas, la miel y los edulcorantes de jarabe de maíz utilizados en varios alimentos procesados, podría engañar al organismo y hacerle creer que tiene más hambre de la que en realidad tiene. 
Los hallazgos podrían explicar por qué los alimentos dulces podrían aumentar los índices de obesidad en los EE.UU. y otros lugares.

En sus estudios con ratas, investigadores de la Universidad de Florida identificaron la glucosa como parte de una reacción bioquímica en cadena que causa aumentos de peso y otros características del síndrome metabólico, el precursor de la diabetes tipo II.

La fructosa también puede aumentar los niveles de ácido úrico en la sangre, según halló el equipo de Florida. Este aumento temporal en el ácido úrico bloquea la acción de la insulina, esa hormona que regula la manera como las células utilizan y almacenan el azúcar que necesitan como energía.

Los investigadores aseguraron que si se presentan frecuentemente mayores niveles de ácido úrico, las características del síndrome metabólico podrían desarrollarse con el tiempo. Entre esas características se encuentran la obesidad, niveles de colesterol elevados en la sangre e hipertensión arterial.
Los investigadores de Florida alimentaron a las ratas con una dieta rica en fructosa durante 10 semanas. Todas las ratas experimentaron un aumento en el ácido úrico del torrente sanguíneo y también desarrollaron resistencia a la insulina.

«Cuando bloqueamos o redujimos el ácido úrico, logramos prevenir o revertir en gran parte las características del síndrome metabólico«, aseguró en una declaración preparada el Dr. Richard Johnson, profesor de nefrología y jefe de nefrología, hipertensión y trasplantes del Colegio de medicina de la universidad. «Logramos reducir significativamente el aumento de peso, el aumento de triglicéridos en la sangre, la resistencia a la insulina y la presión arterial [de las ratas]».

Referencias

– La investigación aparece en la edición de noviembre de la publicación Nature Clinical Practice Nephrology y en la edición en línea del American Journal of Physiology-Renal Physiology

– HealthDayNews/HispaniCare

 

About The Author