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Medicina Preventiva

Consumo de alcohol y deporte

El ejercicio físico se asocia con un menor riesgo de adoptar conductas nocivas y podría limitar la ingesta habitual de bebidas alcohólicas, pero muchos trabajos encuentran que en los jóvenes existe una relación positiva entre la práctica deportiva habitual y la ingestión de alcohol.

El alcohol no es un componente esencial de la dieta. Su consumo es una elección personal del atleta y actualmente no existe evidencia de que su consumo con moderación y responsabilidad altere la salud y rendimiento deportivo.

Puesto que la tolerancia al alcohol es variable, es difícil precisar un consumo elevado de alcohol. Sin embargo el consumo de 80-100 gr de alcohol en una sola sesión puede ser considerado embriaguez para la mayoría de personas.

Por su parte, el investigador de la Universidad de Swansea (Inglaterra), el doctor Carlos Peñas-Ruiz, explica que la cerveza, rica en antioxidantes y vitaminas y bajo contenido alcohólico, puede ser una opción para recuperar la hidratación tras la práctica deportiva, siempre y cuando no sustituya el consumo de agua, imprescindible para la rehidratación tras el ejercicio. Lo ideal sería tomar cerveza sin alcohol para aprovechar las ventajas de esta bebida.

Sin embargo, La Federación Española de Medicina del Deporte (FEMD) no aconseja a los deportistas el consumo de alcohol en su dieta. El doctor Pedro Manonelles, secretario general de la FEMD, explica que el alcohol incluso en pequeñas dosis afecta al rendimiento del deportista. Pese a las numerosas noticias difundidas durante los últimos meses en relación a los supuestos beneficios del consumo de cerveza en la recuperación de un deportista, el doctor opina que no están demostrados sus beneficios.

El proceso metabólico del alcohol

El proceso metabólico no se asemeja al proceso digestivo normal. El alcohol pasa directamente del estómago al duodeno donde se absorbe y llega a la sangre, esto da lugar a una irritación y secreción de jugos gástricos que puede causar procesos inflamatorios en el esófago y estómago. Tras su ingesta es metabolizado por el hígado gracias a una enzima que contiene zinc  (la alcohol-deshidrogenasa o ADH) que lo oxida y lo convierte en un aldehído, el acetaldehído.

El acetaldehído se metaboliza a su vez en ácido acético produciendo energía o ácidos grasos. Lo normal es metabolizar unos 10 ml de alcohol por hora, aunque esto es variable entre personas, ya que influye el tamaño, el sexo, etc.

El alcohol es un potente tóxico que puede llegar a tener un impacto muy negativo sobre la salud. En 2012 la OMS publicó un informe en el que apuntaban a que el alcohol es una de las tres prioridades en salud pública, siendo la tercera causa de enfermedad y muerte prematura en el mundo, encontrándose por delante, incluso, del tabaco.

El alcohol “es una droga legal” cuya aceptación social ha hecho aumentar su consumo, llegando a sobrepasar incluso al tabaco. Su alto consumo es un factor de riesgo no solo por todos los accidentes que genera, sino también por los efectos negativos que causa en el cuerpo.

La ingesta moderada, y por  supuesto la excesiva y prolongada, de alcohol puede tener importantes consecuencias perjudiciales para nuestro organismo, algunas de ellas con  el agravante de que pueden resultar irreversibles.

En la población que realiza mayor cantidad de actividad física en su trabajo, es decir, con un bajo estatus social y laboral, el consumo de sustancias nocivas es más común que en las personas con un estatus laboral alto, así como en los adolescentes de entornos menos favorecidos, que además realizan menor cantidad de actividad física en su tiempo libre.

Descubre cómo puede afectar el alcohol a nuestro rendimiento y a las etapas de volumen y definición en un deportista.

 ¿influye realmente en nuestro rendimiento el consumo habitual de alcohol?

Esto dependerán de la cantidad ingerida y la frecuencia en que lo hagamos, es una realidad que el alcohol afecta negativamente tanto al organismo como a sus capacidades físicas. A partir de dosis moderadas, podemos ver afectados:

Fuerza: reduce la fuerza de agarre y la potencia de salto vertical, aunque sólo a corto plazo.

Resistencia  y velocidad: acelera la llegada de la fatiga, especialmente en ejercicios de alta intensidad. Por su efecto deshidratador, afectará al rendimiento en deportes cíclicos (aquellos que su ejecución se basa en repetir un gesto cíclicamente). En este caso, tardaremos algo más de tiempo en reponernos (también afecta durante la resaca).

Equilibrio y precisión: incrementa los temblores de manos y disminuye la estabilidad. Afecta negativamente a la precisión y a la coordinación.

– Deshidratación: tras la realización del ejercicio físico, sus efectos perjudiciales se acentúan, debido al estado de deshidratación en que se encuentra nuestro cuerpo (el alcohol produce más deshidratación), hecho que dificultará la absorción de otros nutrientes. También repercutirá en una peor recomposición del tejido muscular dañado por el propio efecto vasodilatador (el cuerpo necesita acumular sangre en las zonas dañadas para recomponerlas).

Se ha asociado la práctica de deportes colectivos con una mayor prevalencia de consumo de bebidas alcohólicas en los jóvenes. Algunos autores han sugerido la “hipótesis del deporte”, al sostener que la participación en deportes colectivos supone una mayor tasa de consumo de alcohol.

Las bebidas alcohólicas generalmente tienen un contenido calórico bastante alto y sin embargo su efecto saciante es muy bajo. Solamente este hecho implica que el consumo de bebidas alcohólicas ya sea bastante perjudicial de por sí, pero resulta más grave aún que estas calorías no vayan acompañadas por ningún mineral o vitamina que al menos favorezcan alguna función fisiológica.

Dicho de otra forma: Cualquier alimento tiene un aporte de calorías y un valor nutritivo. En el caso del alcohol, contiene muchas más calorías que cualquier alimento pero no contiene ningún aporte nutritivo. Es por esto que se dice que el alcohol aporta “calorías vacías” y que no te va a servir para darte la energía necesaria al hacer deporte.

Efectos que puede tener la ingesta moderada de alcohol en deportistas.

  1. Aumento de la grasa corporal

En primer lugar, debemos saber que cada gramo de alcohol aporta 7 calorías a nuestro cuerpo.

Estas calorías no se metabolizan como los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas. Lo que ocurre es que el cuerpo detecta al etanol que contienen las bebidas alcohólicas y lo trata como un veneno que tiene que eliminar de forma prioritaria. Al tener que eliminar al alcohol a toda costa, el metabolismo del resto de los macronutrientes se detiene, por lo que no solo nos costará más perder grasa, sino que además seremos más propensos a ganarla.

  1. Descenso de la testosterona

La testosterona es una hormona anabólica que favorece la síntesis proteica, lo cual lleva a un aumento de nuestra masa muscular.

Todo esto significa que si el alcohol disminuye los niveles de testosterona, de forma indirecta provoca que la cantidad de masa muscular que generamos no sea la óptima.

Por otra parte, estudios recientes indican que existe una relación entre el consumo moderado de alcohol y ciertos tipos de cáncer como el de mama o el esofágico, por lo que queda desmentido el mito de que el alcohol con moderación es saludable.

  1. Alteraciones en los neurotransmisores

Los neurotransmisores son moléculas que regulan ciertas reacciones en nuestro cerebro. Si éstos se alteran se provoca que disminuyan las sinapsis que se generan en el cerebro. Y esto es importante puesto que las sinapsis son las encargadas de transmitir el impulso nervioso entre las neuronas.

El efecto final de esta disminución de las sinapsis es la ralentización del pensamiento, el cambio de conducta y la confusión de ideas, creando un efecto devastador en la salud mental del individuo.

  1. Perdida de la masa muscular.

La miostatina es un potente inhibidor del crecimiento muscular, y sus niveles suben mucho tras el consumo de alcohol, interfiriendo negativamente en los procesos de  síntesis proteica.

  1. Elevación del cortisol

 

El cortisol (o cortisona) funciona como una hormona catabólica (de destrucción). El consumo masivo de alcohol (1,75 g por kg de peso) produce una gran elevación de los niveles de cortisol en sangre, pues  induce la liberación de ACTH en el hipotálamo que a su vez estimula a las glándulas suprarrenales para la producción de cortisol. Los niveles elevados de cortisol interfieren enormemente en los procesos de recuperación muscular, favorecen la depresión del sistema inmunitario y, junto con niveles bajos de testosterona, favorece el desarrollo del síndrome de sobre-entrenamiento.

  1. Enfriamiento

Por otra parte, es un mito que el alcohol nos ayude a calentar al realizar deporte en climas fríos. Da esa sensación por su efecto vasodilatador, pero la realidad es que favorece el enfriamiento y aumenta el riesgo de hipotermia por la falsa sensación que produce.

  1. La hipoglucemia

Un efecto a tener en cuenta es la hipoglucemia (azúcar baja en sangre) por disminución de la gloconeogénesis hepática (Producción de azúcar por el hígado).

  1. Posibles lesiones en el corredor.

Durante la práctica de ejercicio suele ser habitual la aparición de lesiones, a veces de mayor importancia, desde pequeñas lesiones hasta graves. El efecto del alcohol, que es un vasodilatador, reduce la eficacia de las medidas rehabilitadoras que se toman después del ejercicio para evitarlas. 
La recuperación de la fibra muscular también se ve afectada por el consumo de alcohol dañando aún más las posibles lesiones de los tejidos durante el esfuerzo.

“El deportista debería evitar un consumo de alcohol la noche antes de la competición”.

 

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Para concluir: La edad de inicio de consumo de bebidas alcohólicas en España está en los 13 años aproximadamente. Esto hace que pensemos en que en lo que hay que hacer un mayor hincapié es en educar al individuo desde que alcanza la edad crítica de mayor incidencia de consumo.

Por ello, no tiene sentido que bebas alcohol y hagas ejercicio de forma habitual, ya que no tiene ningún beneficio positivo y te será más difícil o casi imposible conseguir tus objetivos de desarrollar músculos, perder peso o ganar competiciones.

Con todo lo expuesto es necesario educar a deportistas, dirigentes, educadores, médicos, entrenadores, prensa, etc. para que sepan los efectos del consumo del alcohol sobre el rendimiento físico y a las alteraciones agudas y crónicas que se puedan producir.

 

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