Medicina Deportiva, Nutrición

La permeabilidad intestinal en el exceso del deporte (Maratón)

Mucosa-intestinal

La permeabilidad intestinal es la capacidad que tiene la mucosa de tu intestino para absorber los nutrientes que provienen de la dieta.

El intestino es permeable de manera fisiológica y selecciona los nutrientes que van a entrar en el cuerpo descartando las sustancias que se van a desechar y, por tanto, eliminar, es decir, como explica el Dr. Oscar Cáceres, alergólogo e inmunólogo clínico de la Unidad SHC Medical del Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz de Sevilla, es una barrera defensiva que impide, por ejemplo, el paso de metales pesados, químicos o bacterias, que son sustancias perjudiciales para la salud.

Esa capacidad permeable del intestino se origina en unas complejas estructuras de la pared intestinal: el epitelio o las células epiteliales están íntimamente unidas unas con otras e impiden el paso de las sustancias y la microbiota (la flora bacteriana del tracto intestinal), hace también su papel manteniendo la adecuada permeabilidad intestinal.

Un intestino «demasiado» permeable

Cuando la permeabilidad intestinal está aumentada y permite el paso de sustancias que, de manera normal, nunca atravesarían la pared intestinal ni entrarían en el cuerpo, se sufre el síndrome del intestino hiperpermeable o el síndrome de aumento de la permeabilidad intestinal.

Las consecuencias de este mal funcionamiento son, según detalla el Dr. Cáceres, la activación del sistema inmunológico y del sistema nervioso con el que está íntimamente relacionado el intestino, apareciendo una sintomatología en el paciente. «Cuando un individuo tiene la permeabilidad intestinal aumentada ocurre un proceso inflamatorio, una respuesta inmunológica anómala, que puede dar lugar a una variedad de síntomas digestivos como hinchazón exagerado de abdomen, gases, digestiones pesadas, estreñimiento o diarrea, dolor abdominal… Pero este proceso que se inicia a nivel digestivo no solo queda ahí, sino que los pacientes pueden tener síntomas sistémicos, dando lugar a eczemas y urticarias en la piel, dolores de cabeza o migrañas, dolores musculares o articulares».

Además, el experto asegura que, se está estudiando la posible influencia de la permeabilidad intestinal en el síndrome de fatiga crónica y en el colon irritable, así como su relación con enfermedades como la celiaquía.

También se ha estudiado el hecho de que ese aumento pueda favorecer que el paciente desarrolle sensibilidad a determinados alimentos o incluso alergias alimentarias.

Otro de los aspectos que se han observado es que, según el inmunólogo, los pacientes que padecen fibromialgia, síndrome metabólico u obesidad tienen un aumento de la permeabilidad intestinal.

Lo que más afecta al intestino

Cualquier proceso inflamatorio que afecte a la mucosa digestiva puede alterar la permeabilidad intestinal, según revela el Dr. Cáceres. Entre otras causas, el experto cita enfermedades como la celiaquía, enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa; así como las infecciones bacterianas o víricas que provoquen gastroenteritis. También se ha visto que el uso de fármacos (antibióticos y antiinflamatorios) que afectan a la microbiota pueden alterar la permeabilidad intestinal, al igual que sucede como el consumo de alcohol o algunas sustancias químicas que contienen los alimentos procesados (conservantes, aditivos y excipientes).

El cuerpo es el que regula la permeabilidad intestinal, que también puede aumentar de manera fisiológica como sucede, por ejemplo, durante el embarazo y en función de los hábitos dietéticos y del ejercicio físico que se realice.

Cómo proteger tu intestino

Comer de la manera lo más natural posible (alimentos con poca química), alternar los alimentos para no comer siempre lo mismo y comer mucho de nada y poco de todo, disminuir el consumo de fármacos, evitar la automedicación y consumir determinados probióticos con glutamina (si se necesita cualquier terapia farmacológica) son algunos de los consejos que aporta el Dr. Cáceres para proteger la permeabilidad intestinal.

En general, el experto aconseja que el paciente observe cuáles son los alimentos a los que presenta una mayor sensibilidad (como el gluten en el caso de los celiacos) con objeto de disminuir la inflamación intestinal.

Otros factores que influyen son la práctica de ejercicio moderado, el descanso y evitar tóxicos como el tabaco y el alcohol.

¿Qué sucede con el exceso de deporte?

El exceso de deporte, al igual que una vida completamente sedentaria, no es bueno. Y no lo decimos nosotros, que somos unos fanáticos del deporte, sino que lo dice un reciente estudio con base científica publicado por el periódico australiano ‘Alimentary Pharmacology and Therapeutics’. Por eso, queremos compartirlo con vosotros porque seguro que muchos de vosotros entrenan más de dos horas al día siete días a la semana.

Practicar demasiado deporte puede provocar el síndrome del intestino permeable (‘leaky gut’).

El intestino es naturalmente permeable a moléculas muy pequeñas con el fin de absorber los nutrientes vitales.

De hecho, la regulación de la permeabilidad intestinal es una de las funciones básicas de las células que recubren la pared intestinal. Algunos factores – tales como infecciones, toxinas, el estrés y la edad – pueden causar que estas uniones estrechas se rompan. Una vez rotas, tienes un intestino permeable. Cuando tu intestino es permeable, cosas como las toxinas, microbios, las partículas de alimentos no digeridos, y mucho más, se escapan de tus intestinos y viajan por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo. Tu sistema inmune marca estos “invasores extranjeros” como patógenos y los ataca. La respuesta inmune a estos invasores puede darse de alguna de estas nueve maneras:

– Problemas digestivos tales como gas, hinchazón o diarrea.

– Alergias o asma estacionales.

-Desequilibrios hormonales, tales como el síndrome premenstrual o síndrome de ovario    poliquístico.

– El diagnóstico de una enfermedad autoinmune tal como artritis reumatoide, tiroiditis de –Hashimoto, lupus, psoriasis, o enfermedad celíaca.

– El diagnóstico de fatiga crónica o fibromialgia.

– Problemas del estado de ánimo y la mente, como la depresión, la ansiedad, ADD o ADHD (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

– Problemas en la piel tales como acné, rosácea o eczema.

– Diagnóstico de crecimiento excesivo de cándida.

– Alergias alimentarias o intolerancias alimentarias.

Consecuencias intestinales del ciclismo y maratón

Los investigadores encontraron que, en términos de incidentes, gravedad y duración, correr causó más problemas intestinales que el ciclismo. Entre el 96 y el 73% de los competidores de una maratón de ultra resistencia (24h más de 161 kilómetros) reportaron síntomas gastrointestinales graves, en comparación con solamente entre el 11 y el 7% de los corredores de maratón y media maratón.

Por normal general, el dolor de estómago que se produce como resultado de un esfuerzo físico puede disponer dos factores fundamentales: los propios músculos abdominales y el tracto gastrointestinal. Cuando la causa es esta última, existe una probabilidad bastante alta de que la sangre se haya alejado del estómago hacia otras partes corporales durante un periodo determinado en el que estemos practicando ejercicio físico de forma intensiva. El problema de fondo reside en que se han consumido alimentos antes de comenzar el entrenamiento, por lo que la digestión, una vez iniciada la actividad, se ha visto retrasada y comienzan los gases.

De acuerdo con University of Iowa Hospitals and Clinics, el ejercicio moderado, junto con una dieta rica en fibra, puede aliviar el estreñimiento en aquellas personas que a menudo tienen problemas porque aumenta los movimientos de los músculos del colon que, como respuesta, promueve los hábitos intestinales normales. El ejercicio aeróbico acelera el paso de la comida por la porción superior del intestino delgado. Sin embargo, un ejercicio intenso llevará a tener serios problemas.

Cómo tratar y evitar la permeabilidad intestinal

diagrama-intestino-permeable

Las paredes de los intestinos están formadas por unas células llamadas enterocitos y por unas proteínas que unen dichos enterocitos. En este epitelio intestinal con microvellosidades en su superficie es donde tiene lugar la digestión y la absorción de nutrientes. Esta barrera mucosa selectiva actúa frente a microorganismos, macromoléculas que proceden de la digestión y tóxicos.

Cuando hay una permeabilidad intestinal, las proteínas que unen los enterocitos desaparecen y se crean perforaciones a través de las cuales sustancias como alimentos no digeridos, toxinas, fármacos y microorganismos no deseados llegan al torrente sanguíneo (estas sustancias pueden afectar a diferentes sistemas del cuerpo, como reproductivo, respiratorio, hormonal, inmunitario…) y causan una inflamación no sólo de los tejidos intestinales sino de muchos otros tejidos.

Existe una relación muy estrecha entre el intestino, el cerebro y la microbiota. Mediante mecanismos inmunes, neuronales y hormonales, hay que conseguir un equilibrio tridimensional en su regulación.

¿Cómo mantenemos y regeneramos la barrera gastrointestinal?

No sólo con una buena alimentación y unas buenas pautas alimentarias podemos restaurar y regenerar dicha barrera, sino que hay extractos de plantas, aminoácidos, minerales y vitaminas que nos pueden ayudar a conseguir una condición óptima de la barrera intestinal.

-Glutamina, zinc, betacaroteno y quercetina (bioflavonoide):

Estimulan la producción de las proteínas que unen a los enterocitos. La glutamina es también una fuente de energía de las células epiteliales específicas del intestino delgado, mejora la permeabilidad intestinal y la morfología de la mucosa intestinal. Para obtener un buen efecto se debe administrar vía oral y mejora su función al ser combinada con leucina y arginina.

– Aloe vera, N-acetilglucosamina y N-acetilcisteína (NAC):

Acción antiinflamatoria. Se aconseja que el extracto de pulpa de aloe vera esté libre de aloína, que produce un efecto laxante. Los arabinogalactanos son unos polisacáridos del árbol de alerce capaces de fortalecer el sistema inmune, ya que mejoran la microbiota intestinal aumentando la concentración de bifidobacterias y Lactobacillus.

El NAC, componente necesario para formar el glutatión, es uno de los antioxidantes más importantes del organismo, ya que reduce las sustancias proinflamatorias.

– Mucílagos de malvavisco y del olmo rojo

El primero es un polisacárido que protege la mucosa irritada y regenera las células epiteliales; el segundo también produce mucílagos.

-Vitaminas

Las vitaminas C y E actúan como antioxidantes protegiendo las células frente al estrés oxidativo.

Entre las vitaminas del grupo B, la B2 y la B3 ayudan a mantener la mucosa intestinal en condiciones normales. La vitamina B1 y B6 contribuyen al metabolismo de la energía.

El selenio, el ácido fólico, la vitamina B6, la vitamina B12, el zinc y la vitamina C contribuyen al correcto funcionamiento del sistema inmunológico.

→→→ Un simple consejo es ser responsables de la calidad de los alimentos que ingerimos y evitar al máximo todos los productos refinados, con gran concentración de azúcares simples y también los alimentos procesados.

Así estaremos ayudando a mantener la pared de los intestinos, y evitaremos la desaparición de las proteínas de unión de las células intestinales.

Un suplemento natural complementario a este tratamiento son también los probióticos, ya que, a la vez que cicatrizan las paredes de la mucosa, repoblan la flora con Bifidobacterias y Lactobacillus, lo que ayuda a mantener la microbiota de los intestinos.

FUENTES:

https://www.abc.es/familia/vida-sana/abci-intestino-permeable-problemas-enfermedades-201901010611_noticia.html

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-06-08/el-ejercicio-que-fastidia-a-tu-estomago_1395407/

http://www.planetatriatlon.com/ojo-exceso-deporte-consecuencias-intestino/

https://soycomocomo.es/especialista/cien-por-cien-natural/como-tratar-y-evitar-la-permeabilidad-intestinal

https://www.evamuerdelamanzana.com/wp-content/uploads/2014/03/diagrama-intestino-permeable.jpg

http://blog.axonup.com/wp-content/uploads/2017/03/Mucosa-intestinal.png

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